Respuesta a Susana Mangana.

28/Jul/2014

Uypress, Roberto Cyjon

Respuesta a Susana Mangana.

Su artículo acerca del
integrismo islámico suni (publicado en El Observador el viernes 25 de julio ),
citando algunos dichos de grupos terroristas, es una manipulación intencional
bajo un juego de máscaras.
Con definiciones, y
aclaraciones confusas, usted defiende a Hamas como luchadores heroicos, puros y
justificados por obtener un Estado propio. ¿Tiene derecho Mangana a defender a
Hamas? Por supuesto que sí, pues dígalo con claridad, sin desinformar al
lector.
El conflicto musulmán-
palestino- judío- israelí es muy complejo. Musulmán-judío, en tanto el
conflicto derrapa fácilmente a la discriminación; para algunos a la
islamofobia, y para otros a un franco y vulgar antisemitismo. Para la
perspectiva palestino-israelí, hay que posicionarse humanamente, en clave de
«tragedia para ambos pueblos». No abordaré a los discriminadores, no
valen la pena. Primer desafío Mangana: ubíquese en el campo en que sea
genuina.
Dos pueblos tienen
derechos legítimos sobre un pedazo de tierra del tamaño de Tacuarembó, cuyas
dos terceras partes son- eran- desierto, y otra significativa es- era-
pantanosa. Este es el foco de mi respuesta y crítica a su nota. Se trata
de una confrontación de larga duración y
le indicaré mi punto de partida, para intentar explicarlo con claridad.
El 27 de noviembre de
1947, con esa disputa ya instalada, las Naciones Unidas proclamaron dos Estados
Independientes con equivalencia territorial y poblacional. Uno palestino y otro
israelí. Los israelíes lo aceptaron y celebraron danzando en las calles. Los
palestinos no lo aceptaron y declararon la guerra total a los israelíes. Judíos
que veían cumplirse su justificado y legítimo retorno al pedacito de planeta
del cual fueron originarios, y ahora constituiría su Estado Nacional, sujeto a
Derecho Internacional. Con claridad meridiana: si los musulmanes-árabes-palestinos
hubiesen aceptado entonces, su Estado y el de los judíos, hoy no habría ni
conflicto, ni guerras ni muertes ni desgracias que lamentar. Los líderes del
mundo árabe musulmán, indujeron a una guerra continua sin tregua ni cuartel,
que es cada vez más difícil de resolver y evitar.
¿Por qué sostengo, no
obstante, que es muy complejo? Las hostilidades árabes palestinas contra los
judíos no cesaron en noviembre de 1947, sino que se intensificaron, hasta que
el 14 de mayo de 1948 Israel declara finalmente su Estado Judío con capital en
Jerusalem. Para los judíos: Independencia. Para los palestinos: Nakba
(desgracia). Respuesta musulmana-árabe-palestina a la nakba: más guerras, odio,
muerte, tragedia. Respuesta israelí después del hostigamiento permanente, y
amenazas antisemitas de «tirar a todos los judíos al mar»- al
finalizar la guerra de «los 6 días» en Junio de 1967-: la doctrina
Territorios por Paz. Equivalente a: «tendrán su territorio si de una vez
por todas aceptan la paz». Esa doctrina no prosperó y el problema se
agudizó. Los árabes impulsaron más guerras, los israelíes permanecieron en ese
territorio, y hoy estamos frente a un nudo aparentemente gordiano.
Aspectos positivos: la
paz es posible. Lo es con Egipto, con Jordania y ha de serlo con la Autoridad
Palestina. Se necesita muchísimo coraje y concesiones, pero se debería arribar
a un status quo de convivencia aunque sea fría.
Hamas no entra en esta
ecuación. Son terroristas. Sí que son muy parecidos a Al Qaeda, Hizbolla-
chiitas que usted no menciona de ex profeso, financiados por Siria e Irán-
salafistas, Boko Haram y todos aquellos grupos integristas islámicos que solo
conciben su umma (pueblo) musulmán, regido en lo cotidiano por la shaaría (ley
del Corán), como única cosmovisión.
Israel se retiró de Gaza
en junio de 2005 y el ejército de Hamas, a pesar de ello, se abocó a atacarlo
sin cesar. Los soldados de Hamas han de dejar de tirar miles de cohetes sobre
Israel, de cavar túneles mortíferos bajo tierra. Deberían atender y mejorar el bienestar de su pueblo.
Tienen recursos. Si así fuese, no habría bloqueos ni violencia. Usted Mangana,
bien lo sabe.
Por lo tanto unamos
esfuerzos, para que Hamas no tenga más miradas oblicuas de «pureza
libertaria», que no es más que una falsedad. Un clásico antisemitismo
disfrazado. Israel ha de cambiar rumbos, hacer concesiones y considerar a sus
vecinos desde otra perspectiva. Los palestinos merecen su Estado, ambos pueblos
han de tener liderazgos a la altura de lograrlo. Israel quiere sostener su
democracia y seguir floreciendo su
desierto. Crea y distribuye su conocimiento científico y tecnológico al mundo entero.
También en estrecha cooperación con Uruguay. Llegó la hora que los líderes
musulmanes-árabes-palestinos racionales, se impongan sobre sus pares
integristas islámicos terroristas.
Cuando los palestinos
sean educados a cambiar su cultura de odio por convivencia, triunfarán sus
mayorías moderadas. Política y pragmáticamente. Hay que sacudirse los residuos
tóxicos de antisemitismo milenario; y neutralizar los fanatismos violentos de
ambas partes. Ayudar desde la academia, prensa y opinión pública. Parecería ser
una razonable opción para impulsar en tal sentido, a esos líderes que están aún
en «el debe» de concretarlo. Es también su deber Mangana, si quiere
realmente la paz y ver los derechos satisfechos de «ambos pueblos».
Coopere en clave de honestidad intelectual. Esperemos que sus créditos, no sean
una oportunidad malgastada.
Roberto Cyjon es
ingeniero, escritor y fue presidente del Comité Central Israelita del Uruguay